Una nueva Guerra de las Galaxias, un nuevo Star Trek, Russian Doll, Severance… los fans de la ciencia ficción se enfrentan estos días a una gran cantidad de novedades. Desde hace algun tiempo disfrutamos de For All Mankind, la ambiciosa y sorprendente producción alternativa de Apple TV+, que también resulta ser uno de los mejores programas de ciencia ficción de la era moderna.
En su tercera temporada, For All Mankind arrancó con una simple pregunta: ¿Qué pasa si se descubre que los estadounidenses no fueron los primeros en poner al primer hombre en la Luna? A partir de esa premisa, sin embargo, se ha construido algo mucho más complejo: una serie que combina la intriga política y militar (es decir, un enfrentamiento lunar entre las fuerzas estadounidenses y las rusas) y una carrera espacial para conquistar la superficie de Marte.
El trailer de la tercera temporada de For All Mankind
Pero aunque la serie, co-creada por el productor de Battlestar Galactica y Trek, Ronald D. Moore, puede resultar extraña y alegremente divertida, su éxito no radica en la verosimilitud de la maquinaria de la NASA empleada, ni en la brillantez de sus escenas espaciales. En cambio, es el hecho de que Moore y su equipo optaron por tratar toda la serie como un gran drama laboral; al estilo Mad Men, pero espacial.
Y no es que a For All Mankind le falte acción (el fallo en el cohete y el posterior rescate del Apolo 24 al final de la primera temporada, contiene todo lo bueno de Gravity, de Alfonso Cuarón, e incluso algo más), sino que estos detalles no la convierten en la principal atracción.
No es de esas series que esconde una escritura pésima y actuaciones flojas bajo el barniz de los efectos especiales. En cambio, al igual que Mad Men fue una crítica sobre la estafa del sueño americano disfrazada de porno-nostalgía de los años 60, For All Mankind examina las excepcionales capacidades humanas a través de la lente de sus fracasos.
Es cierto que redefinir los límites de la frontera espacial es muy diferente a dirigir una agencia de publicidad, pero los paralelismos se mantienen. La serie de AMC de Matthew Weiner destacó porque nos demostró que las personas que controlaban la narrativa de la vida ideal de los estadounidenses de mediados de siglo (los ejecutivos de publicidad) en realidad tenían vidas complicadas y muy desordenadas. Mankind hace lo mismo, mostrando que aquellos a los que se les confía la esperanza de una vida mejor para la humanidad, de cara hacia el futuro, a menudo luchan por mejorar simplemente su propia vida ¡y listo!
El drama de las relaciones románticas, los límites profesionales y la moral personal hacen que el material de ciencia ficción, se sienta aún más conmovedor. Una cosa es ver a alguien encontrar hielo en la Luna por primera vez, pero otra es ver a alguien pensando en todo lo que sentirá al momento de hacerlo y preparándose para ese momento.
For All Mankind hace lo que siempre ha hecho la ciencia ficción: humanizar todas las ideas abstractas que sustentan a este género. La serie nos argumenta por qué la exploración espacial es importante y el impacto que puede tener aquí en la Tierra, pero lo hace a través de un prisma de lo conocido.
La victoria de For All Mankind está transformando el género de la ciencia ficción en, como lo dijo una vez Star Trek: una aventura humana.
Artículo publicado originalmente en WIRED UK.