Novelas de distopía política para un mundo con Trump de nuevo al mando
Una selección de obras que nos plantean inquietantes futuros.

Es uno de los efectos más inesperados de la victoria de Donald Trump: desde que se supieron los resultados de las últimas elecciones presidenciales en EE UU, la venta de libros que tratan posibles futuros totalitarios se ha disparado. Como si los lectores quisieran adelantarse a lo que puede llegar, libros como El cuento de la criada, 1984 o Fahrenheit 451 han subido repentinamente sus ventas, además de varios ensayos sobre el auge de las tendencias totalitarias. Un género, el de la distopía, que tiene más de un siglo de antigüedad pero que ahora vive su apogeo, y que va camino de convertirse más en realismo que en ciencia ficción. Estas son algunas de las mejores novelas de distopía política para un mundo con Trump de nuevo al mando.
Distopías sobre regímenes totalitarios
Además de los clásicos anteriormente citados, y otros como Un mundo feliz de Aldous Huxley, se suele mencionar menos la que muchos consideran como la primera novela de distopía política de la historia. En El talón de hierro, Jack London ya nos hablaba en 1908 de una oligarquía industrial que controla el gobierno y oprime a los trabajadores hasta el punto de abolir la democracia. Una obra que se adelantó a los acontecimientos y que presagiaba un futuro oscuro en el que ni la rebelión de las clases bajas podía cambiar el destino.

Más recientemente, la deriva política de EE UU ha alentado otras obras de ficción que plantean posibles futuros inquietantes. En El día del ajuste, Chuck Palahniuk imagina una futuro en el que una rebelión pretende instaurar una división del país en tres partes, según el color de piel y la orientación sexual de sus habitantes, vía el asesinato de un buen número de líderes políticos. En el caso de El dador de recuerdos, de Lois Lowry, la sociedad que se nos presenta es en apariencia idílica, en la que la desigualdad ha desaparecido, pero un niño de 12 años que es seleccionado para recibir la memoria de la humanidad descubre que, para llegar a ese estado, la libre elección ha sido erradicada por completo.


Distopías sobre rebeliones
Por otro lado, un texto ya clásico de la distopía, La parábola del sembrador, nos habla de las pequeñas comunidades cerradas que se crean en un mundo en el que el cambio climático ha llevado a la escasez y al crimen. Algo similar ocurre en Estación Once, de Emily St. John Mandel, pero en este caso su futuro postapocalíptico está protagonizado por una compañía de teatro itinerante, que intenta mantener viva la llama de la cultura pese a la intolerancia de las comunidades que se han ido formando en un planeta incomunicado y fragmentado. Para terminar, en El futuro, Naomi Alderman imagina una sociedad en la que unos pocos milmillonarios llevan al planeta a la destrucción, y unos jóvenes que conspiran para acabar con ese régimen.

